El trabajo infantil es cultural y no se puede cambiar

El Código niño, niña, adolescente ha tenido cambios en su artículos cuando fue promulgada en 2014. Un niño podía trabajar desde los 10 años, lo que provocó un debate entre las personas que consideraban que el trabajo infantil era un derecho de los niños y los que se oponían al mismo.

Guadalupe Z. Aliaga Rojas

Gridvia Flores Valencia

Los expertos sobre trabajo infantil no consideran que esta sea una actividad positiva para los niños porque sus derechos se ven vulnerados. En la Encuesta de niñas, niños y adolescentes que realizan una actividad laboral o trabajo (ENNA) realizada por el INE consideró que se disminuyó a la mitad la cantidad de niños trabajadores, de 800 mil a 393 mil niños que trabajan entre el 2008 y el 2016.

Según Giovanna Hurtado, investigadora del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), desde el enfoque de los Derechos Humanos el trabajo infantil no es un derecho para los niños. Considera que los niños trabajadores no tienen un desarrollo integral y quienes deberían garantizar que los niños gocen de su niñez son el Estado y la sociedad.

Por otra parte, la periodista Helen Álvarez afirma que el “trabajo infantil (…) implica explotación laboral, que les impide a los niños y niñas estudiar, formarse para un futuro y  les impide también tener espacio de descanso, de esparcimiento”. Aunque considera que existe un trabajo educativo, el de aprendices, el cual les servirá para formarse para el futuro.

Cirilo Pérez, representante de la Asociación de Lustrabotas de El Prado (ALPRA) contó  que los niños solo trabajan durante las vacaciones y que lo hacen por necesidad. También informo que la Alcaldía prohíbe que los niños trabajen.

Hurtado comentó que “uno de los principales problemas es la calidad de trabajo de los padres de esos niños que trabajan”, porque si no hay un cambio en las condiciones del mercado laboral, entonces no se podrá evitar que los niños trabajen. Por su parte, Helen Álvarez opina que el Estado tiene la responsabilidad de “generar fuentes de empleo para las mamás y papás” para no depender del apoyo de sus hijos para generar el ingreso suficiente.

Cualquier actividad laboral que realiza un niño está vulnerando sus derechos a la educación, recreación, salud, a su integridad física porque se exponen a muchos riesgos cuando trabajan en la calle, según la investigadora del CEDLA.

Pérez comentó que es  peligroso que los niños trabajen, porque se exponen a que sean convencidos por los cleferos de consumir drogas y quedarse a vivir en la calle.

Hurtado afirma que los niños trabajadores desconocen de los convenios internacionales que ha firmado Bolivia, el Código de la niñez y la Constitución Política del Estado, donde se encuentran los derechos que todo niño debe gozar. También comentó que el Estado no cuenta con acciones específicas para difundir los derechos de los niños y delega la tarea a las defensorías, pero estas no cuentan con los recursos, ni el personal necesario.

En cambio la periodista Álvarez considera que los niños trabajadores son quienes conocen más sobre sus derechos, a diferencia de otros sectores.

Cirilo Pérez consideró que hasta el 2018 hubo una disminución de la cantidad de niños trabajadores en un 50 %.

Empero, Hurtado informó que el 2016 el INE realizó una encuesta, la ENNA, a la cual el CEDLA no pudo acceder a pesar de haber hecho una solicitud. El INE solamente presentó en su página web algunas notas de prensa, donde afirman que hasta 2016 existen 739 mil niños que trabajan. En otra parte afirman que 393 mil niños realizan trabajo prohibido, insalubre o peligroso. En las mismas publicaciones que el INE hizo sobre la encuesta que realizó, publicó que el total de niños trabajadores que había en Bolivia se redujo en un 50%. El CEDLA no cree que haya habido esa disminución debido a que no se cuenta con una fuente oficial.

“Una cosa que si rescato es el espíritu de la nueva normativa de la niñez y adolescencia que coloca a las niñas y niños como sujetos y como un sujeto activo”, señala Helen Álvarez.

Para Hurtado el Código niño, niña, adolescente “es positivo dentro de varios puntos de vista, te marca la protección de los niños, sus derechos y una serie de aspectos, pero como muchas de las cosas que ocurren en nuestro país solo son papeles, la realidad es otra”.

También considera que existen muchas contradicciones entre lo que dice la norma y lo que se dice en eventos internacionales, porque en estos últimos se apoya la erradicación del trabajo infantil y lo que se vive a diario en nuestro país es que el trabajo infantil es cultural y no se puede cambiar.

“La erradicación del trabajo infantil es un desafío grande, no solo para el país, la región y el mundo” afirmó la investigadora del CEDLA. Ella también considera que el Estado no debería implementar acciones que protejan el trabajo infantil, sino apuntar a su erradicación “si queremos realmente ofrecer a nuestros niños una vida donde puedan desarrollarse integralmente, como corresponde, según la edad que están teniendo para que gocen de su niñez”.

El representante del ALPRA cree que el gobierno debería dar empleo a los niños en lugares adecuados y que debe velar por esos niños.

Marisol Rodríguez, Coordinadora Nacional Proyecto de Formación Técnica Profesional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) explicó que no cuentan con ningún proyecto relacionado con el trabajo infantil y por lo mismo no podían dar ninguna entrevista.

Se trató de concertar una entrevista con el ministro de trabajo, Milton Gómez, pero nunca se obtuvo respuesta de la solicitud. Lo mismo sucedió con Virginia Pérez, jefa del Programa de Protección de Niñez y Adolescencia de UNICEF-Bolivia, con la Unión de niños, niñas trabajadores de Bolivia (UNATSBO) y la organización de Taypinis, pero no se obtuvo ninguna respuesta.

El Código niño, niña, adolescente ha tenido cambios en su artículos cuando fue promulgada en 2014. Un niño podía trabajar desde los 10 años, lo que provocó un debate entre las personas que consideraban que el trabajo infantil era un derecho de los niños y los que se oponían al mismo.

A finales de 2018 los senadores cambiaron el artículo en que se aceptaba que los niños podían trabajar desde los 10 años, cambiando la edad a 14 años. Sin embargo, se aprobó que los niños pudieran trabajar a partir de los 10 años por voluntad propia y con la aprobación de los padres.